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Deterioro de la pesca en los océanos |
Durante siglos las necesidades de la humanidad por productos del mar fueron
abastecidos por empresas de pesca que obtenían el producto confiando en la
abundancia de los océanos, lagos y ríos, alcanzando en la década de 1970
alrededor de 120 millones de toneladas anuales. La productividad del mar
parecía ilimitada.
Sin embargo, hace aproximadamente 40 años, dicha productividad comenzó a
declinar, habiendo ya llegado a su Máximo Rendimiento Sostenible.
Estudios recientes ampliamente difundidos en la prensa general y
especializada, muestran con claridad la emergencia de una catástrofe, la
Tragedia Oceánica.
Durante el último medio siglo, la expansión global de la pesca comercial, el
uso del sonar y la detección satelital combinada con redes de 30 km y las
prácticas pesqueras imprudentes, han reducido en un 90% la población marina
de peces comestibles, desde el pez aguja azul hasta los más comunes tales
como el bacalao, halibut y atún. Con las prácticas pesqueras actuales, sólo
tomará un lapso de 15 años para la extinción casi total del 80 al 90% de las
especies que son presa de las flotas pesqueras.
Desde el año 2000, la pesca marítima ha disminuido en unos 92 millones de
toneladas anuales. Países que acostumbraban ser autosuficientes y hasta
exportadores de pescado son ahora importadores netos.
Entretanto, la demanda de alimentos de origen marino evidencia un aumento
muy significativo en todo el mundo. En los países desarrollados este aumento
es debido al incremento del nivel de vida de la población y a la
concientización por los beneficios para la salud, así como también en las
naciones en vías de desarrollo cuya población está en permanente aumento. El
pescado es de elevada demanda en todo lugar, y los precios al consumidor
continúan aumentando.
La única forma de llenar el vacío entre la reducción de la captura pesquera
y el incremento de la demanda mundial es a través de la acuicultura y las
granjas de cultivo piscícola.
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